Ante decenas de incidentes no documentados, es necesario un control independiente que asegure investigaciones efectivas

Enero 24, 2013

(Washington, DC) – Las víctimas de agresión sexual en Washington, DC no reciben la respuesta eficaz que merecen y deben esperar por parte del Departamento de Policía Metropolitana (Metropolitan Police Department, MPD) de ese distrito, señaló Human Rights Watch en un informe difundido hoy. A menudo, los casos de agresión sexual no se documentan o investigan adecuadamente y las víctimas reciben un trato insensible y traumático que no condice con la política oficial del departamento.

El informe de 196 páginas, “Delito Capital: respuesta policial deficiente ante casos de agresión sexual en el Distrito de Columbia” (Capitol Offense: Police Mishandling of Sexual Assault Cases in the District of Columbia [2]), concluye que en muchos casos de agresión sexual la policía no generó informes sobre los incidentes, un paso que resulta necesario para iniciar una investigación, o clasificó erróneamente las agresiones sexuales como delitos de menor gravedad o de otra naturaleza. Human Rights Watch también comprobó que en algunos casos presentados por la policía a los fiscales para obtener una orden de detención, la investigación había sido tan deficiente que los fiscales se veían obligados a rechazar los pedidos, y que se invocaban formalidades de procedimiento para cerrar casos tras una investigación muy elemental. El Alcalde y la legislatura de la ciudad deberían crear una unidad independiente encargada de vigilar el desempeño del departamento de policía ante denuncias de agresión sexual, indicó Human Rights Watch.

“El asalto sexual es el delito que menos se denuncia en Estados Unidos, en gran parte debido a que muchas víctimas temen que sus casos no sean evaluados seriamente y que la policía no crea su versión de los hechos”, aseveró Sara Darehshori [3], asesora legal sénior del Programa sobre EE. UU. de Human Rights Watch y autora del informe. “Lamentablemente, para algunas víctimas de la capital que tuvieron la valentía de contar lo sucedido y denunciaron la agresión, ese temor se hizo realidad”.

En el transcurso de 22 meses de una investigación, Human Rights Watch efectuó 150 entrevistas con personas que sobrevivieron a hechos de agresión sexual, grupos comunitarios, defensores de víctimas, personal de centros de salud y asesores universitarios, entre otros. Asimismo, Human Rights Watch recabó documentos de cuatro organismos gubernamentales y examinó más de 250 expedientes de investigaciones internas sobre casos de abuso sexual en la sede central del MPD. Human Rights Watch también investigó la base de datos interna del MPD, el Sistema de Información sobre Inteligencia Criminal del Área de Washington (Washington Area Criminal Intelligence Information System, WACIIS), para intentar dar con los informes faltantes.

La revisión de los expedientes de investigación fue una de las condiciones que se establecieron en un acuerdo extrajudicial suscripto en el marco de una demanda interpuesta por Human Rights Watch luego de que el MPD no proporcionara una serie de documentos solicitados en virtud de la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act).

Human Rights Watch inspeccionó todas las fechas de las denuncias sobre agresión sexual realizadas en el Washington Hospital Center, adonde son trasladadas las víctimas de agresión sexual para que se sometan a pericias forenses, y las comparó con las fechas de investigaciones sobre este tipo de agresiones iniciadas por el departamento de policía entre octubre de 2008 y septiembre de 2011. Más de 200 casos, es decir, más del 40 por ciento de los casos examinados, parecían no haber sido nunca documentados ni investigados adecuadamente.

Algunas víctimas de agresión sexual contaron a Human Rights Watch que habían recibido un trato hostil por parte de policías que, según dijeron, cuestionaron abiertamente su credibilidad y minimizaron la gravedad de la experiencia sufrida. Human Rights Watch también verificó los expedientes de estos casos.

“Escucharlo decirme que no me creía fue como recibir una bofetada en el rostro”, señaló a Human Rights Watch una víctima de violación sexual. “Me quedé sin aire. ¿Qué se supone que debes hacer cuando el policía te dice que no te cree?”.

Human Rights Watch concluyó que los problemas documentados en el informe no se deben, en su mayoría, a la política oficial del departamento. Por el contrario, en muchos casos los detectives desobedecían  la política del departamento. Y si bien en los últimos años el MPD ha modificado en varias oportunidades los procedimientos para casos de agresión sexual, muchos de los problemas identificados por Human Rights Watch subsistían luego de que se implementaron las primeras reformas en 2008.

En un sentido más general, indicó Human Rights Watch, la clave del problema no tiene que ver con la política sino con que la policía no responde con suficiente seriedad y sensibilidad a las denuncias de agresión sexual.

“Las políticas de la policía no son el verdadero problema, sino la práctica policial en sí”, aseveró Darehshori. “Asegurar que las reformas se lleven efectivamente a la práctica depende de la existencia de un control externo y del compromiso continuo de las autoridades para cambiar la cultura que prevalece en el departamento”.

Hasta que eso suceda, expresó Human Rights Watch, es muy probable que el MPD continúe respondiendo en forma inadecuada a los casos de agresión sexual, se agrave la consternación sufrida por numerosas víctimas y que otros directamente desistan de denunciar sus experiencias. A su vez, los agresores quedarán impunes.

A continuación se describen algunas de las principales conclusiones de la investigación efectuada por Human Rights Watch:

El MPD no documentó los casos, o archivó, sin haber efectuado una investigación, muchas de las denuncias sobre agresión sexual.

Conforme a la política del MPD, todas las denuncias de agresión sexual deben ser documentadas en un “informe de incidente”, y este paso constituye una condición indispensable para iniciar una investigación. Human Rights Watch comparó los registros sobre denuncias policiales en poder del Washington Hospital Center, el único hospital del área metropolitana de la capital donde se realizan pericias forenses a víctimas de agresiones sexuales, con los informes de incidentes efectuados por el Departamento de Policía Metropolitana entre octubre de 2008 y septiembre de 2011.

Human Rights Watch no pudo localizar los informes de incidentes correspondientes a 170 víctimas –el 35,6 por ciento– que, según los registros del hospital, habían denunciado una agresión sexual a la policía. Para dar con los registros que faltaban, Human Rights Watch investigó también la base de datos interna del departamento, revisó todos los registros en la base de datos sobre casos sin número correspondientes a ese período, y pidió al MPD que ubicara los registros faltantes, para lo cual le otorgó un período de varios meses. Todos los nuevos registros entregados se incluyeron en el presente análisis.

Varios de los casos que sí fueron documentados por el MPD se cerraron sin ser investigados o tras una averiguación mínima.

Entre los casos del Washington Hospital Center que fueron examinados, hubo otros 34 casos – el 7 por ciento– sobre los cuales sí existía un informe de incidente, pero el MPD los había clasificado como “información únicamente para uso interno” (foroffice information only), que conforme a la política del departamento implica que el caso está “efectivamente concluido”.

Una revisión a los informes de incidentes y expedientes de investigaciones también reveló que algunos casos documentados eran concluidos tras una investigación mínima, o se catalogaban erróneamente como delitos de menor gravedad. La información recabada por Human Rights Watch indica que los casos en que la víctima había consumido alcohol y no recordaba claramente lo sucedido tenían mayores probabilidades de ser desestimados por la policía, pese a que es común que en casos de agresión sexual haya habido consumo de alcohol u otras sustancias.

“El rol de los detectives es investigar de manera imparcial todos los casos, y no juzgar a una víctima que ha recurrido a ellos en busca de ayuda”, dijo Darehshori. “Aun cuando finalmente no se inicie una acción en el caso, ninguna víctima debería sentirse peor después de acudir a la policía”.

Policías de la MPD maltrataron a víctimas de agresión sexual

Varias víctimas de agresiones sexuales entrevistadas por Human Rights Watch, miembros de la comunidad y personal médico que trabaja con víctimas, y en algunos casos los mismos informes policiales, mencionaron un trato inadecuado por parte de personal de seguridad pública. En algunos casos, los policías cuestionaron la credibilidad de la víctima y la disuadieron activamente de que denunciara el hecho o aportara evidencia forense. Human Rights Watch recibió versiones de que miembros de las fuerzas de seguridad pública amenazaron a las víctimas con iniciar acciones en su contra si descubrían que estaban mintiendo, formularon preguntas que sugerían la culpabilidad de las víctimas y dijeron a estas que sus relatos no eran lo suficientemente plausibles como para ser investigados. En otros casos, la policía no mantenía informadas a las víctimas sobre los avances conseguidos en sus casos. Human Rights Watch señaló que el maltrato de víctimas es contraproducente para las investigaciones. También contraviene la política policial, que exige a los detectives tratar a las víctimas con empatía.

No todos los detectives tratan a las víctimas de manera inadecuada y, tal como ha sido señalado por miembros del personal de salud y por fiscales, algunos detectives que tratan a las víctimas con consideración posiblemente no reciban el reconocimiento que merecen. No obstante, la magnitud de las observaciones indica que en la institución existe una arraigada tolerancia frente a conductas indebidas y muestra que no se brinda capacitación suficiente a detectives de la unidad de delitos sexuales.

Desde que fue informado sobre las conclusiones del informe el 30 de mayo de 2012, el MPD ha implementado varias recomendaciones propuestas por Human Rights Watch, y se iniciaron cambios en la política destinados a incrementar la supervisión de los detectives. También se han incorporado nuevos miembros a las unidades de agresión sexual y atención a víctimas. Se trata ciertamente de medidas positivas.

No obstante, desde hace tiempo se encuentran vigentes políticas que exigen documentar e investigar todos los casos de abuso sexual y responder con empatía a las necesidades de las víctimas. El principal problema ha estado relacionado con la implementación de tales políticas y las prácticas departamentales que parecieran no reflejar en una adecuada gestión de los casos.

Human Rights Watch ha mantenido informado al MPD sobre el estado de la investigación y las conclusiones de esta durante más de 20 meses, incluidas dos cartas enviadas en mayo y diciembre de 2012 donde se describieron en detalle tales hallazgos, además de varias reuniones. El 17 de enero también entregó al departamento una copia completa del informe antes de su difusión, junto con una carta [4] y un documento informativo [5] donde se analizan en detalle diversos comentarios críticos efectuados por la Jefa de Policía Cathy Lanier acerca de la investigación de Human Rights Watch.

Para asegurar que todas las denuncias de agresión sexual se investiguen adecuadamente y que las víctimas reciban un trato digno, el Alcalde y la legislatura de la capital deberían crear un organismo veedor independiente.

Esta entidad debería controlar que los detectives y agentes de policía reciban capacitación adecuada para entrevistar a víctimas de sucesos traumáticos, que se investiguen adecuadamente las denuncias de agresiones y que los detectives que no observen las políticas o sean denunciados en varias ocasiones deban rendir cuentas por su actuación y se disponga su traslado. En Filadelfia se ha aplicado un mecanismo similar con éxito durante una década, luego de que trascendiera que los casos de abuso sexual a menudo no se catalogaban adecuadamente.

“Tratar a las víctimas con respeto y dignidad cuando denuncian una agresión sexual a la policía puede ser trascendental para la recuperación de la víctima”, indicó Darehshori. “Se trata de un objetivo que debe ser compartido con víctimas y defensores por quienes han dado juramento de que protegerán y servirán a la comunidad”.

Video not available

A continuación se incluyen testimonios de personas que sobrevivieron a hechos de violación sexual, defensores, policías y personal médico entrevistados por Human Rights Watch o contenidos en documentos que fueron examinados por Human Rights Watch. Los nombres de las víctimas han sido abreviados o reemplazados con seudónimos para proteger su privacidad.

“Al no haber clasificado el delito del cual fui víctima como tentativa de violación o agresión sexual, al ignorar mi versión de lo sucedido, me condenan a desconfiar de la policía y a renunciar a la fe que tengo en el sistema de justicia penal, y me han victimizado de un modo aún más grave que el responsable del delito. Además, traicionan a la comunidad a la cual juraron proteger…”.
– Carta enviada a la Jefa del MPD Cathy Lanier por Eleanor G., que en 2011 fue víctima de un intento de agresión sexual, 4 de octubre de 2011.

“Denunciar el hecho a la policía fue incluso más traumático que la violación en sí”.
– Susan D., tras denunciar una agresión sexual en marzo de 2011

“[Los detectives] me dijeron que no querían perder tiempo conmigo… que nadie creería mi relato y que no tenían intención siquiera de registrar la denuncia…. Cuando llamé para saber el número de denuncia policial [el detective] me dijo que había sido registrado como un ‘hecho confuso’…. Esto no es un ‘hecho confuso’. ¡ES UNA VIOLACIÓN!”
– Maya T., formulario de denuncia, Oficina de Denuncia Policial (Office of Police Complaints), 9 de mayo de 2011.

“Directamente no me escucharon, lograron que me sintiera totalmente avergonzada, me hicieron sentir que estaba mintiendo o que era demasiado estúpida para entender qué me había sucedido, que estaba intentando dar mucha importancia a algo que no la tenía”.
– Eleanor G., acerca de su trato con el MPD en 2011.

“Escucharlo decirme que no me creía fue como recibir una bofetada en el rostro. Me derribó completamente, fue un golpe en el estómago. Me quedé sin aire. ¿Qué se supone que debes hacer cuando el policía te dice que no te cree?”
– Shelly G., Washington DC, 21 de agosto de 2012, acerca de su interacción con un detective del MPD en octubre de 2009.

“El detective estaba en la sala con el intérprete y otras dos mujeres policías, y después de 40 minutos, la víctima estaba literalmente histérica… Las enfermeras y yo podíamos oír desde afuera… cómo sollozaba y gritaba… Los interrumpimos y el detective nos dijo, ‘Terminaremos cuando yo lo decida’. Dos minutos después, se fueron de la sala… El detective me dijo que no había delito y que fuera a verla”.
– Mensaje de correo electrónico enviado por un defensor del Centro para Atención a Víctimas de Violación (Rape Crisis Center), reenviado a la Oficina de Atención a Víctimas (Office of Victim Services) de la Alcaldía, abril de 2009.

“Creo que haber presentado la denuncia fue tan traumático como el crimen, o incluso peor…. ¿Acaso es habitual que la policía culpe a las víctimas de agresión sexual y luego las ignore totalmente?”
– Formulario de denuncia, Oficina de Denuncia Policial (Office of Police Complaints), 12 de noviembre de 2009.

“Los investigadores hacen de fiscal, de juez y jurado, y deciden poner fin al proceso antes de que este pueda empezar”.
– Trabajador comunitario con amplia experiencia en víctimas de agresión sexual, Washington, DC, 16 de febrero de 2011.

“Para una víctima de agresión sexual que acaba de vivir una violenta vejación, que el sistema de gobierno le diga ‘Esto no sucedió, y si ocurrió igualmente no tiene importancia’ es algo devastador”.
– Denise Snyder, centro para atención a víctimas de violación sexual DC Rape Crisis Center, Washington City Paper, 9 de abril de 2010.

“Vi que la atendieron cerca de las 4 a.m. del sábado o el domingo… y decidió no formular una denuncia. Fue algo relacionado con sexo grupal y consumo de sustancias… Bueno, creo que era nada más que un reporte [Office Information, OI]. Pero ahora cambió de opinión y quiere hacer una denuncia. Dice que su teléfono no funciona pero que igual es posible llamarla… Lo lamento, pero QUÉ QUIEREN QUE HAGA!!!!!!!”
– Nota de un detective a otro que se encontró en el expediente de una investigación de 2009 que fue revisado por Human Rights Watch.

“¿Cómo que no puedes acodarte? ¿Cómo vamos a creerte?”
– Relato de un testigo acerca de lo que le dijo un detective del MPD a una víctima que denunció haber sido agredida por un desconocido luego de haber estado en un bar, pero que no podía recordar el nombre del establecimiento.

“No deberías haberte quedado afuera. Esto es lo que sucede a las dos de la mañana. ¿Qué esperabas?”
– Miembro del personal de salud refiriéndose a lo que dijo un detective del MPD a una joven de 18 años que había huido de su casa y fue agredida durante la noche.

“Bueno, tal vez se haya golpeado contra unas piedras y no tenía puestas las bragas. Además, ¿qué tipo de joven se queda en una habitación con cinco hombres?”
– Relato de una enfermera sobre lo que respondió un detective a una paciente que fue hallada inconsciente en una habitación de hotel con cinco hombres y presentaba graves desgarraduras en la vagina y el recto por las cuales debió ser operada de emergencia, en 2010.

“La única razón por la que haces esto es para conseguir papeles de inmigración, ¿no es cierto?”
– Versión de un abogado sobre lo que un detective del MPD dijo a su clienta cuando esta denunció haber sido secuestrada y agredida sexualmente varias veces durante una noche a principios de 2011.

 


Enlaces:
[1] http://www.hrw.org/es/news/2013/01/24/estados-unidos-policia-de-washington-dc-no-investiga-casos-de-agresion-sexual
[2] http://www.hrw.org/reports/2013/01/24/capitol-offense-0
[3] http://www.hrw.org/bios/sara-darehshori
[4] http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/MPDLetter.pdf
[5] http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/FactSheet_0.pdf

© Copyright 2013, Human Rights Watch